La iglesia de San Martiño de Ramil es uno de los templos más singulares de su entorno por la superposición de épocas que conserva en su estructura. En ella se aprecian claros vestigios prerrománicos e incluso visigóticos, procedentes de un edificio religioso anterior que existía en el lugar antes de la gran reforma medieval. Estos restos primitivos no fueron completamente eliminados, sino que se integraron en la nueva construcción cuando el templo fue reconstruido en los primeros años del siglo XII, lo que permite apreciar en sus muros una continuidad de siglos de historia religiosa.
La obra románica del siglo XII sustituyó en gran parte al edificio anterior, pero respetó e incorporó algunos de sus elementos más antiguos, que hoy constituyen uno de los principales atractivos del monumento. Esta convivencia entre lo prerrománico y lo románico convierte a San Martiño de Ramil en un testimonio excepcional de la evolución arquitectónica en la Galicia medieval, cuando los antiguos templos altomedievales se adaptaban a las nuevas formas constructivas y litúrgicas.
Junto a estos restos más antiguos, el interior del templo muestra también elementos de tendencia gótica, especialmente visibles en su estructura, que aporta una mayor estilización y riqueza decorativa. Este diálogo entre formas visigóticas, románicas y gotizantes refleja la larga evolución del edificio y lo convierte en una iglesia de gran interés para el visitante, que puede descubrir en un solo espacio varias etapas fundamentales de la historia del arte y de la espiritualidad medieval gallega, en un entorno rural que conserva el carácter tradicional del territorio.