La iglesia de Santa Mariña de Ribeira es un destacado ejemplo del neoclasicismo religioso en Galicia, que sorprende por su monumentalidad en pleno entorno rural. Su fachada principal, inspirada en la arquitectura clásica grecorromana, destaca por el equilibrio de proporciones, el uso de grandes columnas y un frontón triangular. En el centro del frontón se sitúa un escudo heráldico del conde de Pallares, hoy muy deteriorado, que recuerda la vinculación histórica del templo con el antiguo señorío de la zona. La portada destaca por sus dos grandes columnas de orden dórico, lisas y sin acanaladuras, flanqueadas por pilastras que refuerzan su carácter monumental. El conjunto se completa con un campanario sencillo de un solo cuerpo, con dos campanas, una de ellas fechada en 1778, año en que se dio por concluida la construcción del templo. La iglesia fue levantada gracias al mecenazgo de don Felipe de la Vega y Calo y Ballo de Porras. El interior se organiza con la sobriedad y luminosidad características del neoclasicismo. Destaca la gran cúpula sobre tambor octogonal, rematada por una linterna que ilumina el ábside, mientras que la nave se cubre con una bóveda de cañón corrida perforada por ventanas laterales. El retablo mayor es posterior a la iglesia y fue financiado en parte por los vecinos y por los condes de Pallares, cuyos escudos también aparecen en él. La armonía de sus proporciones y la calidad arquitectónica convierten a Santa Mariña de Ribeira en uno de los templos más sorprendentes del patrimonio religioso del interior de Galicia.
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