El Monte Pena de Francia se alza como uno de los enclaves más destacados del interior de Galicia, combinando valores paisajísticos, históricos y culturales. Situado a 914 metros de altitud, ofrece amplias vistas panorámicas que, tal y como señalaba el intelectual gallego Ramón Otero Pedrayo, permiten divisar hitos emblemáticos del territorio, como el Monte Faro o el Pico Sacro. Este dominio visual, unido a su posición estratégica, convierte al monte en un magnífico mirador natural y en un lugar privilegiado para comprender el paisaje interior de Galicia. En la cima y en sus inmediaciones se localiza una capilla dedicada a la Virgen de la Pena de Francia, cuyo culto dio origen a una de las romerías tradicionales de la zona. Según la tradición popular, el monte recibe su nombre de una antigua batalla en la que los gallegos habrían vencido a tropas francesas, un relato que forma parte del imaginario colectivo local. La presencia de la capilla y la continuidad del culto han consolidado este espacio como un lugar de referencia espiritual y festiva a lo largo de los siglos. Cada primer domingo de septiembre, el Monte Pena de Francia acoge una romería muy concurrida, en la que los fieles participan en la misa y en la tradicional subasta, para luego compartir la comida en la robleda situada a los pies del santuario, conocida también como la Robleda del Rey. La imagen de la Virgen es trasladada desde la Iglesia de Santa María de Dozón, siguiendo una costumbre ancestral que antiguamente recorría el llamado Camino del Rey. Hoy, el lugar cuenta con un área recreativa acondicionada, con carballeira, mesas y bancos de piedra, fuentes y aseos, accesible por pista asfaltada, lo que facilita su uso tanto durante la romería como para el disfrute del entorno natural a lo largo del año.