Se trata de los restos de una antigua construcción defensiva de origen bajomedieval, situada en el entorno del iglesario de Santa Mariña de Castrelo. Esta edificación formaba parte del sistema de control y protección del territorio, en un contexto histórico marcado por la necesidad de vigilancia y defensa de la comarca de Terra de Montes. La torre tuvo un papel destacado como residencia de los xuíces merinos, autoridades encargadas de la administración de justicia y del control jurisdiccional en la zona.
La torre fue parcialmente destruida en el año 1468 durante las revueltas irmandiñas, uno de los episodios sociales más relevantes de la Galicia bajomedieval, que supuso el asalto y derribo de numerosas fortalezas señoriales. A pesar de su destrucción, aún se conservan varios elementos claramente identificables de la estructura original. Entre los restos visibles se distingue un primer cuerpo de planta rectangular con una hornacina, una plataforma intermedia que pudo emplearse para señales luminosas y acústicas, y un remate superior con cornisa de pizarra que antiguamente sostenía un pináculo hoy desaparecido.
Además de su carácter defensivo, la torre cumplía una importante función comunitaria y simbólica, ya que servía para convocar a los vecinos al culto y para alertar a la población en caso de peligro. Según la tradición, este sistema de aviso y control permaneció en funcionamiento hasta mediados del siglo XVIII, lo que demuestra la prolongada utilidad de la construcción dentro del entramado social y territorial de la zona.